LA RUMBA DEL HERIDO

cisne1

Fotografía: Rafael Hierro

La rumba del herido

Hay un lugar simple y sólido como una piedra;

siempre ha estado ahí, más viejo que tú y que todos.

En ese lugar el sol calienta en su justa medida,

y el aire corre como ha de hacerlo, sin agitaciones innecesarias,

ni bofetadas en la cabeza.

En ese lugar no hay heridas que justifiquen

una estancia más digna,

ni retos imposibles que te eleven a la categoría de héroe,

ni rupturas negras y apasionadas como el carbón que se enciende,

y ese lugar, sin embargo, cuando está cerca, duele:

“tienes los pies cargados de ampollas y descansar no se te antoja una opción saludable,

porque el dolor, con dolor muere”.

Hay un lugar en el que no hay altos ni bajos ni laderas diseñadas

para que por ellas caminen los suicidas.

En ese lugar el tiempo transcurre con calma, como ha de hacerlo,

sin segundos que te atrapen para siempre

ni horas que te inviten a desaparecer,

no hay guerras ni orgías ni noches ni días que duren demasiado,

y ese lugar, sin embargo, cuando se aproxima estremece:

“tienes las venas a punto de reventarte dentro y descansar no se te antoja una opción saludable,

porque la presión, con presión pasa”.

Hay un lugar para ti;

no te lo has ganado, no es una cuestión de merecimientos, ni de justicia;

era y es tu lugar y tú, sin embargo, cisne herido, cantando y bailando

te vas a otra parte.

Judith Bosch 2014

Anuncios

2 comentarios en “LA RUMBA DEL HERIDO

  1. Mi esa otra parte, tal vez lo sé, está allí, en el mismo lugar donde fuiste ave marina. Allí, donde se escribieron palabras auténticas. Allí, donde se forjó la estructura de un fracaso innecesario, absurdo y trivial. Allí, donde nos envolvió el miedo y el mar. En aquél allí, donde pude verte como un ser marino, queriéndote rescatar del peligro de las olas, como quien lucha contra un rival. Ojalá tu tierna y dulce epidermis no hubiese jamás confundido el mar con mis brazos. Allí, donde la brújula nos extravió, sin duda. Allí, donde escribimos palabras para arrojarlas al mar, sin duda. Allí quisiera volver a encontrarme contigo y deshacer los miedos que nos unen, aún.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s