Microrrelato: Corazones Limpios

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Fotografías: Sergio Rosales Medina.

Dedicado a Rafa Gil, por regalarme la idea original en el momento preciso.

Corazones limpios

Al tercer día de conocerla, él le dijo que no podía dormir bien por algo que se le metía en la cabeza una vez cada cinco años. Ella sonrió si darle mayor importancia al asunto. Al cuarto día él le dijo que cambiaba de coche por algo que metía en la guantera una vez cada cinco años, ella se entusiasmó imaginando escenas muy románticas. Al quinto día la invitó a pasear por la montaña, le dijo que tenía que ponerse guantes para coger algo que metía en un frasco una vez cada cinco años. Ella contestó que adoraba la naturaleza, luego le confesó con voz muy bajita que había mentido, que no pensaba pasar esa tarde sola, que era falso que no tuviera a nadie en el mundo y que se había enamorado mil millones de veces a lo largo de su corta vida. El regresó solo a casa, colocó el frasco -y su corazón dentro- al final de una fila de cuatro, cada uno etiquetado con un nombre y una fecha. Ella pasó el día de su cumpleaños enterrada al lado de un árbol. Tal y como él supuso, blanca y pura como una semilla, aún reposa en ese mismo lugar. Nadie la buscó nunca y nadie la echa en falta.

Judith Bosch 2014

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