Microrrelatos: Cuenta Con Tus Amigos (Parte IV)

cuentacontusamigos2 cuentacontusamigos3Fotografías: Sergio Rosales Medina.

Cada amigo es un mundo, no sé quién lo dijo, pero del todo cierto, tenía razón. Y estos juegos me están regalando cien mundos de perspectivas, sensaciones y recursos para la creación de contenidos. ¿Por qué partir desde cero sistemáticamente cuando puedes Contar Con Tus Amigos?

¡Que lo disfrutes!

 

 

 

“Un anciano que ha vivido toda su vida en una columna anarquista, esta queda destrozada por un terremoto y tiene que ir a vivir a Pekín, y no puedes usar la palabra política”.

LIBRES IDEAS FIJAS CON FESTUC VIDAL TULSÀ

-Ana, soy yo.

-¡Abuelo! ¡Cuánto tiempo sin oírte! Habrán pasado…

-Quince años. No preguntes a cuento de qué te llamo ahora. Seré breve. Sufrimos un terremoto la semana pasada.

-¿Eso es metáfora?

-¡Qué metáfora! Todos murieron excepto un…

-¡No! ¡No quiero saberlo!

-Un compañero, hija, un compañero de pensamientos, desgraciadamente chino, y digo desgraciadamente porque…

-¡Abuelo!

-¡Que no!, simplemente te comento que este compañero para su desgracia va a tener que regresar a Pekín.

-¿Y?

– Sólo quería decirte que no puedo dejarlo solo. Iré a vivir a Pekín y no creo que allí el tema vaya a resultarme fácil precisamente.

-¿Y qué hago yo?

-Llamar a la abuela y decirle que, pase lo que pase, aparque rencores, se prepare para asistir a mi entierro, porque quiero que me entierren y que por favor, que se baje del burro y que ponga una “a” en mi lápida.

 

“Un lapiz con sangre, una reunión asamblearia, un lagarto con voz en off”.

DIOSES Y NIÑOS CON RAFA GIL

Todos estaban desesperanzados antes del crimen. Así que en cuanto vieron al compañero más joven atravesado por un lápiz pensaron en abandonar esta tierra, dejarse morir. Yo, el lagarto jefe, que he visto lo que tú no creerías y he experimentado el dolor en cientos de realidades distintas, tenía que hacer algo; era mi obligación. Los congregué a todos alrededor del lápiz ensangrentado y les dije que aquello era una señal divina, que Dios había efectuado tal sacrificio para indicarnos que era nuestro día, si rezábamos las inscripciones de aquel artefacto divino Dios nos perdonaría, nos volvería a convertir en Dinosaurios y volveríamos a vivir felices para siempre. Así que los tuve un buen rato entretenidos gritando: “¡Carioca, uno con cero cinco!”. No iba a ocurrir nada y además, yo lo sabía, pero eso ya es otra historia.

 

 

“Un muchacho en una biblioteca estudiando el esperanto”.

EL TIMO CON ALFREDO DÍAZ JIMÉNEZ

“Kiam li vekiĝis, la dinosaŭro ankoraŭ estis tie”, escribió el hombre.

-¿Qué es eso?

-Es un cuento traducido al esperanto.

-¿Un cuento completo?

-Sí, un cuento completo.

-¿Cuál es el título?

-Bueno… -titubeó el hombre -. Aquí permítame algún secreto.

-Perdóneme, simplemente necesito entenderlo. ¿Cómo es posible que exista un idioma capaz de concentrar un cuento en una línea?

-Estudie usted esperanto y lo sabrá.

Cuando el joven Antonio quiso darse cuenta ya le había comprado al hombre, con todo el gusto del mundo, tres cedés de esperanto y cinco libros. Se propuso encerrarse en su biblioteca con el fin de dedicar las horas que hicieran falta para aprender a leer y escribir el idioma en menos de un mes. Efectivamente, al decimoséptimo día, descubrió que “Kiam li vekiĝis, la dinosaŭro ankoraŭ estis tie” significaba: “Cuando despertó el dinosaurio aún estaba allí”.

 

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