CITAS EXTRAVAGANTES (PARTE II)

citasextravagantes4 citasextravagantes5Fotografías: Sergio Rosales Medina.

Seguimos con ideas para romper la monotonía y tener ese 100% de éxito seguro que necesitamos en nuestra primera cita. ¡Que lo disfrutes!

CITAS EXTRAVAGANTES (PARTE II)

“Una casa en ruinas que es testigo de rituales satánicos”.

AUTOESTIMA con Santiago Ruíz Mesa

I

“Tienes algo dentro que te hace muy especial”, afirmó ella.

Él se quedó callado, después asintió y por último mintió, diciendo que otras chicas, antes, ya habían hecho alusión a tal cosa. Así que ahora, después de aceptar la proposición de cenar en una casa en ruinas que escupiría sus gemidos al viento, y con el viento como único acompañante, diez quilómetros hasta el primer vecino, cenar caldo de apio y carnero, dejarse maniatar y quedar tumbado e indefenso sobre la piedra fría, no podía hilar una explicación coherente que interfiriese entre aquel cuchillo de veinte centímetros y su vida.

“¡Espera!”, gritó al fin. “¡No me claves eso! Piensa un poco. Si me matas, Satanás saldrá de mí y buscará rápidamente otro cuerpo. ¿Qué harás tú entonces? Aquí, sola, sin protección, sin nadie ni nada que te auxilie”.

Ella sonrió con malicia.

 

II

-¿Te atreves a pasar la noche conmigo en una casa en ruinas?

-¡Con quién crees que estás hablando! ¡Claro que me atrevo!

-¿Y si Satanás nos acompañase?

-No, mujer, eso no. Yo contigo lo que sea, pero nada de mariconadas.

-¡Qué dices! ¡Satanás no tiene sexo!

-Esa cara de mala hostia y esos cuernos no son de tía.

-Bueno, pero tú no le interesas, a ti ni te tocará.

-¡Pues menudo gay de pacotilla!

 

El relato:

-Aquí hay mucha gente, ¿no? –tartamudeó él mientras echaba una tímida ojeada a los doce o dieciséis encapuchados que lo rodeaban -. Pensaba que íbamos a quedar tú y yo a solas.

Ella sonrió.

-Ellos son mi familia. Quería que los conocieras.

-Bueno pero no hace falta ir tan rápido. Yo es que soy más de ir quedando a ver qué pasa. Lo de la familia, no es que me incomode ni nada, pero prefiero dejarlo para el último momento.

-Nunca sabes cuál puede ser el último momento –sentenció ella.

-No… Mujer… Ya… Ya… Si yo eso de vivir cada día como si fuera el último ya lo practico, ¡Qué me vas a contar!

-Precisamente -. Continuó ella -. Disfrutemos entonces de esta cena en familia.

-Sí, ¡Claro! ¡Faltaría más! Si yo me adapto. Ya sea un hotel de cinco estrellas, una casa en la montaña o este sitio así como apartado, con las cruces y todo eso, ¡yo soy un tipo de mente abierta y me adapto!

-Este tío es gilipollas, me va dar hasta pena sacrificarlo – comentó en galeico uno de los encapuchados.

-¡No protestes! –gritó ella también en galeico.

-¿Qué ha dicho ese?

-Nada, cariño, no te preocupes. Insinuaba que eres un remilgado y que no te gustará la carne poco hecha, pero ya me he encargado yo de ponerlo en su sitio.

 

Y de regalo, por cortesía de Dexter Holland y Youtube, la canción…

Self Esteem

 

 

 

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