CONTÁGIAME, MÉZCLAME CONTIGO

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Por Yurena González y Judith Bosch

Este es el comienzo de una nueva era de experimentos: diez amigos con su respectiva mala idea (y sus cinco palabras) y dos microrrelatistas.

Me enorgullece contar en esta ocasión con mi paisana Yurena González y espero que repita muchas veces; su técnica y su poderosa economía de ideas te cautivará tanto como a mí. Creo que nos hemos complementado perfectamente y me apetece que volvamos a complementarnos con más temas y propuestas, tú dirás. Esta tarde; en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, nos unen diez microrrelatos que giran en torno al contagio.

Fotografías del Maestro Sergio Rosales Medina.

¡Disfrútalo!

 

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato de Yurena González, acerca del contagio y con las palabras que ha elegido Txaro Cárdenas: entreacto, Soledad, Linchamiento, Humus, Odio.

Casandra

Observaba desde su ventana cómo el odio cambiaba a las personas honradas y decentes: se convertían en presas del miedo y se ocultaban entre la multitud para excederse sin castigo. Ahora, zombies del pánico, en un ejército feroz, se agolpan ante la entrada del centro hospitalario en el que ella reside desde hace varias semanas, debido a su enfermedad mental. La soledad que la rodea es sólo interrumpida por los manifestantes y una palabra maldita: linchamiento. El humus viejo y corrupto se cuela por debajo de la puerta. De pronto gritos en el pasillo, de pronto gritos en la habitación: aparece una enfermera que viene a buscarla y llevarla a algún sitio seguro. Ellos ya han entrado. Ella los huele y los oye; ya los ve venir. Es el entreacto que precede al fin de su vida. Aunque no la creyeron, los vió venir.

 

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Fotografías: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato de Judith Bosch, sobre el contagio e incorporando las palabras que ha elegido Athman M. Charles: inmundicia, Maletero, Virilidad, Calígine, Dislexia.

Inmunodeficiencia Adquirida

Esos estereotipos que me llevaron a vincular la virilidad a la falta de tacto. Esa dislexia emocional que me hizo confundir las heridas con el amor. Ese afán por anteponer el perdón a la lógica y continuar caminando a tu lado, frente a una calígine densa como el petróleo. Esa capacidad para sobreponerme, adaptarme y seguirte de nuevo, hasta abajo, más abajo de lo que jamás pude imaginar. Esos ojos soñadores que apartaron la inmundicia para ver el sol, esa lengua muerta, esas manos quietas, esas piernas sumisas, ¿adónde me han llevado? Mi enfermedad acaba aquí, después de un mal golpe y el maletero se cierra. Rugen los motores. Te oigo sollozar, agarrotado en tu asiento. Tú ya no tienes a quien culpar, yo no encuentro inocentes.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato de Yurna González. sobre el contagio e incorporando las palabras que ha elegido Eva Crowley Kurz: inmortal, Invencible, Único, Dos, Todo.

Plástico fino 

Ambas se miraban con curiosidad a través del cristal, con y sin disimulo se auscultaban mutuamente dejando entrever esa extraña mezcla de miedo y sorpresa que despiertan los secretos desvelados, esta vez, en una sala de urgencias, en medio de la noche. Ambas querían mostrarse fuertes, enteras, pero no les resultaba posible, no todo el tiempo. Eva observaba a Bea y no dejaba de imaginarla disfrutando de su marido los fines de semana. Bea pensaba en lo ridícula que había sido la forma en que la esposa de su novio se había enterado de lo suyo con él. Dos mujeres lo habían perdido todo por un único hombre, que se había creído lo suficientemente invencible para engañarlas de por vida. Tan iluso siempre, Christoffer, se imaginaba largas horas con Beatriz en su piso del centro, y escasos festivos con Eva, en el campo, con los niños. Se creía un Adonis inmortal, con sus viajes de negocios al extranjero y cuenta corriente kilométrica. ¿De qué le servían ahora sus millones? Ambas contagiadas, aisladas, destruidas, y él, envuelto en plástico, como su vida falsa.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato de Judith Bosch, sobre el contagio y con estas palabras elegidas por Santiago Ruiz Mesa: paranoia, Salvación, Esperanza, Virus, Redención.

El último virus

Recordó las veces que reunió a la tropa para reflexionar acerca del temor al infierno y su relación con la paranoia colectiva; “El diablo os está envenenando con miedo. Si caéis en su trampa no habrá redención ni otra vida más allá de esta”. Recordó el rostro fatigado del coronel cuando le advirtió: “Los blancos están fortaleciéndose, mi General. Han llegado del exterior más como nosotros, destinados a que los blancos practiquen”. “Mantengamos la esperanza, elevemos nuestro espíritu y pidámosle valor a Dios. Sólo así, incluso en el peor de los casos, obtendremos la salvación”, respondió él. Recordó aquella emboscada que se saldó con la mitad de su ejército y las miradas de reproche que le lanzaron los heridos. Recordó la crueldad con la que insultó a los últimos veinte virus, al descubrirlos escondidos, temblando como estaba él ahora, detrás de las células muertas. Y buscó a Dios en el firmamento de conexiones nerviosas, sangre, carne y preguntó: “¿Qué he hecho mal, Señor?”. A lo lejos se oía la voz del general de los glóbulos blancos: “Chicos, daros prisa en encontrar al que queda, que tengo hambre y quiero pegarme una ducha”.

 

evolucion

Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Yurena González.
Maite Figueira elige las palabras: alegría, risa, tristeza, bacteria, dislate.

Evolución 

El Doctor Enzo Scopia frunce el ceño: una extraña sustancia empieza a multiplicarse rápidamente en la placa de Petri. Recuerda entonces que llega tarde al almuerzo familiar, recoge sus trastos y olvida guardar la muestra: es un eminente profesor despistado que siempre tiene prisa por llegar a algún sitio. Sus allegados le reciben con alegría; Enzo mantiene la cordura a pesar de las decenas de horas seguidas que pasa trabajando, pero se siente como una bacteria entre mamíferos, un dislate genético en medio de aquella familia italiana de risa sempiterna y bulbosas siluetas. Antes de los postres ya la tristeza asoma a su rostro; añora sus bichos de laboratorio, sus experimentos… ¡Sus experimentos! La placa había quedado fuera de la nevera, ¡qué desastre! Podrían despedirle en el acto. Los gritos de sus familiares le sacan de sus tribulaciones: un grupo de personas con evidentes signos de contagio está invadiendo el jardín. Su criatura lo reclama.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Judith Bosch.
Sergio Granado elige las palabras: guante, ministra, protocolo, cura, Avión y añade “no vale que copies la actualidad española”.

Trasmisión aérea

-Hace muchos años los términos “Ministra” y “Cura” se utilizaban para hacer referencia a cargos con gran reconocimiento público y social –explicó el carcelero.

-Lo sé y me da igual –contestó el representante de los presos -. Exijo un protocolo de comportamiento y un trato digno. Estamos cumpliendo condena e insultar no forma parte de vuestro trabajo.

El carcelero se quitó un guante. Alargó la mano hasta la maqueta, la agarró y la movió por el aire.

-Usted construyó este avión, ¿verdad? –preguntó.

-Sí; aquí doy clases de diseño industrial tres veces en semana.

-Pues ayúdenos a recuperar valores. Explíqueles a los alumnos que hace muchos años, ministras y curas viajaban en primera. Yo, por mi parte, incentivaré a los carceleros para que prosigan con sus insultos.

-Hay golpes de estado que se fraguaron con menos.

-Me alegro de que empecemos a estar de acuerdo.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Yurena González.
Rafa Gil elije las palabras: Sideral, Falla, Sexo, Jazz, Muesli.

Deseo contagioso 

Aquella noche de sexo les había dejado exhaustos: conocerse y subir al piso de él había sido un “dos por uno”, como la oferta de bebidas del bar donde se conocieron. Ella no llevaba protección, él le tocaría las teclas adecuadas, un sinuoso instrumento brillante y elegante entre sus manos, toda la noche. Ella se dejaría seducir por el ruido de los fuegos artificiales, la falla valenciana en las calles y ellos celebrando toda la madrugada hasta el amanecer. Él desplegaría a sus tropas de refuerzo: una barra de muesli para continuar con los festejos, ella una lencería de inspiración sideral que le dejaría sin respiración. Ese deseo contagioso que se les pegó entre las sábanas como un espectador silencioso pero activo les mantuvo despiertos hasta el amanecer, cuando él, ya habiendo descifrado el pentagrama de sus caderas, tocó una melodía de jazz para ella, y ella, totalmente infectada, compuso para él un estribillo de caricias.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Judith Bosch.
Antonio Pedro Perez Perez elige las palabras: Película, Reunión, Oxígeno, Zapato, Sandalias.

Epidemia

-La reunión empezó en este cuarto pero los convocados murieron en la planta baja. Hemos encontrado un zapato, catorce sandalias, veinte cubos vacíos que podrían haber contenido palomitas, un deuvedé con una película de terror y otros quince con documentales sobre la Segunda Guerra Mundial.

-¿Causa de la muerte?

-Hasta que no se demuestre lo contrario, falta de oxígeno.

-Verá, ¿cómo se lo explico? La falta de oxígeno ni vende, ni podemos utilizarla para nuestros fines. Ganaríamos más dinero si usted nos hiciese el remunerado favor de incluir la presencia de un virus.

-Me parece bien, colóquelo en la lista, después de las sandalias.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Yurena González.
Sergio Morales elije las palabras: Supositorio, Fiebre, Vómitos, Pataleta, Valle.

Rebelión

Estaban todos un poco asustados: aquella enfermera tenía fama de ser muy bruta y de tener poca paciencia. Todos en fila, iban formando poco a poco una triste hilera de víctimas que iban derechas al matadero. Algunos ya con fiebre, otros con síntomas de agotamiento, vómitos … Daba igual, tocaba pasar por el aro y el mal trago lo mejor posible: un supositorio ahora, un termómetro después, y ¡ala! A la camita otra vez, a ver las noticias y el fútbol, una bebida caliente y todos a la habitación a descansar. A descansar ¿de qué? La pataleta del anciano de la 1208 se había vuelto viral y toda la residencia, situada en un aislado valle, había pasado por una especie de motín-rebelión de olvidadizos abuelos que se quitaban sus vías y tiraban sus coloridas pastillas por el suelo, paseaban por el centro y descolocaban los expedientes de los deshauciados. El contagio había sido inevitable… al igual que alguna desaparición no reportada.

 

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Fotografía: Sergio Rosales Medina.
Microrrelato: Judith Bosch.
Irene Álvarez Bosch elige las palabras: Alegría, Tristeza, Risa, Llanto, Bacteria.

Baja por enfermedad común

-Recientemente se ha descubierto una bacteria responsable de que la gente pase de la alegría a la tristeza y de la risa al llanto en cuestión de minutos. Se encuentra en el papel de periódico y en los mandos a distancia de los televisores.

-Yo no toco el periódico ni los mandos a distancia.

-Usted no, pero sus vecinos y familiares sí.

 

http://www.youtube.com/watch?v=RUmdWdEgHgk

Yurena González y Judith Bosch 2014

 

 

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