Cámbiame un cuento

judyyure

Por Yurena González y Judith Bosch

He vuelto a embaucar a la microrrelatista tinerfeña Yurena González para que participe en mis experimentos.

En esta ocasión les pedimos a nuestros amigos que nos diesen el título de un cuento y al gran artista Leandro Teulats Pladevall que nos permitiese ilustrar el resultado con fotografías de sus cuadros.

Y no te hago esperar más…

¡Que lo disfrutes!

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelato de Yurena González

Eva Crowley Kurz eligió el cuento

Lejano país de cabezas cortadas

Era solo una broma y ella no lo tomó de otro modo, pero tuvo que contener sus ganas de reír ante sus invitados. Se nos había hecho tarde, como siempre y yo no podía dejar de tomarle el pelo sobre su  pomposo vestido de gala: era el día de su compromiso y yo había aparecido con unos roídos pantalones. ¿Qué más daba? No estaba invitado, no me obligaba la etiqueta. Eso sí, cuando todos se preparaban para el esperado anuncio, se me ocurrió que podría llevármela lejos de allí, a un país que inventara sobre la marcha, así sin pensar, sin ¡ay, qué tarde! Se me ha hecho tarde, no quedará té ni pastas, ni lógica ni cabezas sobre los hombros.

LA PRINCESA Y EL GUISANTE

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelatos de Judith Bosch

Esther González González eligió el cuento

I

-Juraría que eso que acaba de tumbarse sobre nosotros es un miembro de la realeza –le dijo el guisante al chinche.

-¿Y por qué lo sabes? –preguntó el chinche.

-Porque están todos gordos como cochinos.

II

-¿Y esas ojeras?

-No me gusta dormir sola.

-¿Es la soledad la única causante de su insomnio?

-Que yo sepa sí.

-¿Eso es todo? ¿Está usted segura? ¿No ha sentido usted al guisante?

-¡Pero qué mal pensados sois en este castillo!

III

-Acabamos de rescatar a una naufraga. ¿Qué hacemos con ella, mi reina?

  1. a) Investigar su procedencia y deportarla lo antes posible.
  2. b) Ponerla en cuarentena, posteriormente enseñarle el idioma y las costumbres y por último buscarle una ocupación para que pueda vivir en esta isla.
  3. c) Hacerle la prueba del guisante para que se convierta en la esposa de su hijo.

-Pido el comodín de la llamada. Llamaremos a mi amigo Hans, que él entiende de estas cosas.

-¿Se refiere a su amigo Hans el Ministro o su amigo Hans el escritor?

-El que primero salga en la guía.

HANSEL Y GRETEL

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelato de Yurena González

Irene Álvarez Bosch eligió el cuento

Cecina para merendar

No sabían qué hacer con ellos y los regalaron como caramelos a la puerta de un colegio, a expensas de cualquier desalmado: sólo se tenían el uno a la otra y viceversa. El buitre más ágil se llevó las presas a casa, flacuchas pero tiernas: la anciana los encerró y ambos “llora que te llora”, “cose que te cose”. Se amargaron sus cuerpecitos de tanto llanto y la anciana, previendo el escaso beneficio de su provechosa empresa, decidió sacarlos de su jaula. Y ellos, que se endulzaron la vista con la perspectiva de su escape, tropezaron con la bruja y ¡ups! el caldo salió correoso.

CUENTO DE NAVIDAD

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelatos de Judith Bosch

Sergio Morales eligió el cuento

I

-Estás más gorda y más vieja –susurró el fantasma de las navidades pasadas.

-Si no te operas, te pones a dieta y renuevas tu armario, tu marido te dejará por otra –canturreó el fantasma de las navidades futuras.

-Este sueño está patrocinado por el Corte Inglés y Corporación Dermoestética. Si lo tomas en consideración y decides cambiar de vida esta semana podrás beneficiarte de suculentos descuentos –concluyó el fantasma de las navidades presentes.

II

El preso consiguió la llave, esperó hasta las tres de la mañana, se metió dentro del disfraz y susurró: “Hola Señor Bárcenas, soy el fantasma de las navidades pasadas”. Repitió el mensaje subiendo ligeramente el volumen de la voz. Luego dio golpes contra el suelo. Luego volvió a repetir el mensaje, esta vez gritando. Luego encendió la luz y se dio cuenta de que allí dentro no había nadie más que él, haciendo el tonto.

EN LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelato de Yurena González

Natxo Macías eligió el cuento

Galaxias circulares       

Las voces, deformes e interminables, viajeras de eones y galaxias nos recordaban a lejanos escarabajos, amontonando datos, tal vez genes. Nos reconfortaba pensar que eran algo marginal, más allá de lo infinito. Hasta que nos visitaron sin venir: a través de nuestros sentidos fueron capaces de modular nuestros cerebros como receptores, nuestras mentes como destinos. Hoy somos sus esclavos, hoy nos lamentamos en llanto, amontonando datos, tal vez genes.

EL FANTASMA DE CANTERVILLE

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelato de Judith Bosch

Txaro Cárdenas eligió el cuento

“Estimada madre, te escribo desde el limbo, esperando que el infierno no queme mis letras y te llegue este mensaje. Estoy desesperado; los tiempos han cambiado y todo es más confuso y complicado. Hay dos niños que me hacen la vida imposible y no sé qué hacer para asustarlos. Agradecería cualquier consejo que creas de utilidad. Eternamente tuyo: Simon de Canterville”.

“Estimado hijo, efectivamente, los tiempos han cambiado. Ni cadenas, ni ruidos en la noche, ni sangre por las paredes ni incendios. Solo cinco palabras que espero leas y sepas aplicar en cuanto los guardianes del limbo te entregen este mensaje: amenázalos-con-reventar-la-Play”.

EL PATITO FEO

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelato de Yurena González

Sergio Granado eligió el cuento

¿No lo ves?    

Sus pasos resonaban en la amplia sala. Estaba sola con el eco de sus tacones y su respiración cada vez más nerviosa. Subió la plataforma, se descalzó y caminó despacio, conteniéndose, como si aquel fuera el lugar más sagrado del mundo. Para ella lo era: siempre quiso sentirse como esas damas italianas, rodeadas de mármol desnudo de formas equilibradas y rostros terroríficamente reales. Los techos altos de las habitaciones le hacían sentirse pequeña, minúscula. Se imaginó que sonaba la suite #1 de Bach en cello, y que el tiempo se ralentizaba, y se hacía ínfimo a cada paso. Su piel comenzó a palidecer y su cuerpo se hacía más pesado, se dejaba llevar por su ensimismamiento y cuando se detuvo ante el altar, sus brazos en alto, ante la diosa, fueron el tributo pagado por disfrutar de su belleza, antes de ser otra, en otra piedra.

JUAN SIN MIEDO

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Lienzo de Leandro Teulats Pladevall

Microrrelatos de Judith Bosch

Rafa Gil eligió el cuento

I

“¡Hombre al agua!” gritó un pasajero. Y todos salieron a ayudar, menos Juan Sinmiedo, que se quedó temblando debajo de la cama.

II

-¿Sigues enfadado conmigo?

-Por supuesto.

-No seas así, cariño, lo hice por tu bien. Además, “aguas pasadas no mueven molino”.

-¡Calla, bruja!

III

Walt Disney afgano

-Y el esposo de Juana, en un acto de bondad hacia su mujer, para que ella conociese el miedo, le tiró un bote de ácido mientras dormía.

-¡Era agua, no ácido! ¡Y era Juan, no Juana!

-Estoy educando a las niñas del futuro y para ello he de orientalizar los cuentos. No te me pongas ortodoxo que nos jodes el invento.

Yurena González y Judith Bosch 2014

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8 comentarios en “Cámbiame un cuento

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