Todo lo que hago, lo hago porque no te quiero

notequiero notequiero3 notequiero2Fotografías: Sergio Rosales Medina.

Escribí este texto hace bastante tiempo, después de poner fin a una relación tan corta como asfixiante. He vuelto a leerlo hoy y me ha hecho gracia.

Creo que estas fotografías del artista Sergio Rosales Medina expresan perfectamente el trasfondo (dibujan el camino que no alcanzan mis palabras).

Espero que te guste.

 

Todo lo que hago, lo hago porque no te quiero

 

Si me levanto –por la mañana-

y en lugar de dedicarme a tu cuerpo,

me sobreviene la insólita idea de desayunar

es porque no te quiero, ya no me importas;

he cambiado tu amor por dos tostadas y un vaso de zumo,

incluso vuelvo a parecer soltera;

esa mujer egoísta que tan pronto se despierta piensa en ella.

 

Si sentada -en un vagón de metro-,

en lugar de llamarte para decirte que te quiero,

sucumbo a la tentación de leer es, obviamente,

porque no te quiero, no me importas,

y en un claro momento de debilidad,

sacio mi lujuria con cuentos de Chejov,

¡encima ruso y muerto!,

¡el amante perfecto!

 

Si llegan las dos de la tarde

y en lugar de pegarme al teléfono,

almuerzo algo con los compañeros,

es porque no te quiero,

no me importas y no te engañes;

no comparto pasado con uno, como sospechas,

sino con todos, a la misma vez y en la misma mesa

y el mantel viejo y roído, nos trae tan buenos recuerdos…

abrimos los tupers al unísono  y

en la cola del microondas

nos rozamos como enfermos.

 

Si al entrar en casa y cerrar la puerta,

en vez de llamarte, tomo resuello,

es porque no te quiero, no me importas,

cinco minutos de mi vil propiedad son la prueba evidente,

y si no fueran cinco, sino siete, tendrías razones de sobra

para coger el coche, un arma y tocar al timbre del vecino,

porque no te quiero, ni siquiera me interesas

y a la mínima de cambio, si te descuidas,

te salen nuevos huesos en la cabeza.

 

Si me ducho, si me peino, si me maquillo, ¡no se hable más!

¡Es porque no te quiero!

Si decido ir sola al supermercado,

si quedo con mi hermano,

si visito a mi abuela,

si tu vas en ascensor

y yo subo  las escaleras,

si cambio de acera para buscar una papelera,

¡es porque no te quiero!

 

Y  Si toda contracturada, cuando me falta el aire,

cuando mis noches se llenan de pesadillas,

los días de alucinaciones,

cuando veo tu cara de decepción en todos los rincones,

cuando tu nombre me genera nauseas,

cuando tomo una decisión sabia y te dejo,

¡Es porque no te quiero!

Y ¿qué otro? Tengo al edificio entero,

al inspector de hacienda y al butanero.

 

Lloras sin consuelo,

intermedias una breve pausa para levantar la cara y ver qué cara tengo

¡Sí!, ¡estoy seria! ¡Porque no te quiero!

En un último intento, con ojos de sublimada pena,

contra todo pronóstico racional, me miras fijamente y me preguntas,

¿me quieres?

Y yo,

que no he sido juzgada por asesinato,

por ahora,

ni quiero,

me muerdo la lengua,

respiro con calma y contesto:

“sí, pero no como tú quieres que te quiera”.

 

Judith Bosch 2013

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3 comentarios en “Todo lo que hago, lo hago porque no te quiero

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