¡Viva México, Cabrones!

Zumel, Bosch y Rosales

La Cara y Cruz de los Sinmiedo

Microrrelatos: Pedro Escudero Zumel.
Fotografías: Sergio Rosales Medida.

Revolución MexicanaAdelantado a su época

Máximo Fradejas era padre y buen hombre.
Jamás entendió que le cambiaran un trozo de papel por la tierra que labraba.
Ni que la sal y el agua le valiesen que lo echaran de esa misma tierra.
El día que mató al funcionario le dijeron asesino.
Cuando sus vecinos lo imitaron, lo llamaron revolución.

Revolución MexicanaEl Mártir

Dos días después de la muerte de Zapata le vinieron con historias al general Carranza.
—Le están cantando canciones. Le dicen hombre bravo y sin miedo— informó
un teniente.
—Y las mujeres le ponen velas— añadió un capitán.
—Deberíamos prohibirlo— insistió el primero.
El general se encogió de hombros y encendió un cigarro.
—Y díganme: alguno de esos… ¿estaba acaso luchando con él el día que lo emboscaron?
Ambos oficiales negaron con la cabeza.
—Pues déjenles que canten y pongan velitas a toditos los santos.
—¿Pero cómo? ¡Puede ser peligroso!—adujo el capitán.
—Es bueno que canten .
El general dio una calada al cigarro y añadió:
—Que recuerden dónde terminan sus héroes.

Ayer y Hoy

Microrrelatos: Judith Bosch.
Fotografías: Sergio Rosales Medina.

Revolución MexicanaDulce retirada

Lo que dijo: «He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional y sin interferir con el progreso del país. Creo que, finalmente, ese día ha llegado.»

Lo que probablemente quiso decir: «He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana se deje convencer fácilmente por los intereses de sus gobernantes, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar nuestra economía ni interferir en nuestro progreso. Creo que, finalmente, ese día ha llegado.»

Habría que preguntarle a James Creelman por la manera en la que Porfirio paladeaba las palabras «escoger», «cambiar», «crédito nacional», y «progreso». Pero él también está muerto.

Revolución MexicanaLa parte por el todo

 «En este ocaso de mi vida sólo un deseo me queda: la dicha de mi país, la dicha de los míos.»

Como todo buen dictador, en números, «su país» y «los suyos» se podían contar con los dedos de dos manos. El resto era turba: millones de pobres.

Revolución MexicanaCultura democrática

«Primero pago a un maestro que a un general». Palabras de Pancho Villa, un siglo antes de que el circo evolucionara y la educación volviera a ser, paso a paso, privilegio de unos pocos.

Revolución MexicanaExpresiones muertas

—¡Viva México, cabrones! —exclama el vocalista en mitad del concierto.

La chica sonríe. Luego mira el reloj. Aún puede seguir despierta un rato más.

Los ideales de cambio, como zombis, ya han salido de las tumbas, igual que cada noche, se arrastran por los suelos, llegan hasta el salón y gritan. Pero la televisión siempre está demasiado alta.

Pedro Escudero Zumel, Judith Bosch y sergio Rosales Medina 2015

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