Al encuentro de nadie

Fotografías: Alex Miranda.

Texto: Judith Bosch.

Al encuentro de nadie

El sol sobre el asfalto
se extiende igual que el barniz
hacia un mañana que me espanta.

El aire de agosto entra a llamaradas
por las ventanillas abiertas.

Papá retuerce el volante entre los dedos
—raices sin tierra que se enredan
buscando calor en cualquier brazo—.

Mamá maldice su esencia,
lazando los ojos rabiosos
contra la piel del mar
—Ya no rebuzna lágrimas secas,
sin locura con la que fingir que todo pasa
ya no hay resignación que aguante entera
los golpes de tambor que calientan sus sienes—.

Quizás allí atrás,
perdida en la complejidad de ese lugar
que jamás sentí mío,
con más tristeza y culpas
de las que mi edad puede aguantar,
busco el sonido de una guitarra y,
como quien se dedica a esperar fantasmas,
lo encuentro entre las nubes que huyeron.

Quizás allí atrás,
empiezan a deshacerse mis miedos,
quizás lo malo por venir no sea tan malo,
ni lo bueno soñado,
tan bueno,
quizás la serenidad me tienda la mano,
escondida entre zarzales,
y dejar de sufrir se me antoje tan raro
como bajarme del coche
y correr,
sin destino,
al encuentro de nadie.

 

Alex Miranda y Judith Bosch 2018

 

 

 

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Me besas el recuerdo y te marchas

EstherGonzalezGonzalez_Atardecer
Poema de Judith Bosch con Fotografía de Esther González González (Istar Famiredo).

Encontré esta fotografía de mi admirada Esther González González, Istar Famiredo, y recordé un momento y un poema que tenía guardados entre mis cosas y que me apetece compartir hoy.

Espero que te guste y espero que esta fabulosa captura de Esther te lleve a otros momentos tuyos, otros poemas y otra música olvidada. La canción que hay al final es la misma que sonaba aquella tarde de 2013.
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La muerte tatuada en los huesos

Hay personas que son tuyas para siempre. Te impactan, te llegan y se quedan en tu corazón hasta el fin de los días. Selene Edine, para mí, es una de esas personas. Ha pasado mucho tiempo desde la primera vez que nos vimos y demasiado tiempo desde la última vez que compartimos frente a frente. Ahora, a kilómetros de distancia, seguimos conectando y conversando y su mirada, su sonrisa y su energía, como si jamás se hubieran movido del presente al recuerdo, permanecen delante de mí, tan claros como estas paredes que observo ahora, esta mesa y esta pantalla.

Que disfrutes de la foto y del poema.

Un abrazo. Sigue leyendo

Homenaje al Contagio

contagio2 contagio5contagio4Fotografías: Sergio Rosales Medina

 

I

Ignoro lo que ves cuando me miras
y no podría asomarme a ese espejo.
 
Me escondo para abrazar al pasado
detrás de tus ojos
 y lloro.
 
Tu corazón no sabe ya,
el desprecio todo se lo ha llevado.
 
Mi corazón si sabe aún,
y mi sufrimiento es mayor;
aún puedo recordar
que antes de la enfermedad
nos quisimos.

 

 

II

¿Dónde estás?
¿A qué tumba he de llevarte flores?
¿Quién te infectó de miedo y te llevó?
Y me dejó con este ser hostil
que en nada,
ni en la cosa más simple,
se parece a ti.

 

III

Maldito mundo cansado,
oigo chirriar tus ejes
en cada vuelta oxidada.
Y por las mañanas
mi verbo escupe herrumbre
y palabras envenenadas.
Maldito mundo cansado,
oigo la caída de tus mástiles
en cada patada de viento.
Y por las mañanas
la sangre pesa
como hecha de alquitrán.
Maldito mundo cansado,
qué mal huelen tus pústulas,
cómo rugen tus entrañas
¡Cómo tiemblas
cada noche!
Y haces que lo oscuro
me escame.
Me robas el sueño
y me tiras los amaneceres
a la cara.
Calcinas mi mirada,
entumeces mis garras quemadas,
y me quitas el olvido
para que la boca me sepa a mierda
cada mañana.
Cada mañana,
maldito mundo cansado,
tú finges vivir tranquilo,
tú finges salud eterna
y a mí me come la rabia.
 
http://www.youtube.com/watch?v=yLh16FLoHD4
 

Judith Bosch 2011