Me besas el recuerdo y te marchas

EstherGonzalezGonzalez_Atardecer
Poema de Judith Bosch con Fotografía de Esther González González (Istar Famiredo).

Encontré esta fotografía de mi admirada Esther González González, Istar Famiredo, y recordé un momento y un poema que tenía guardados entre mis cosas y que me apetece compartir hoy.

Espero que te guste y espero que esta fabulosa captura de Esther te lleve a otros momentos tuyos, otros poemas y otra música olvidada. La canción que hay al final es la misma que sonaba aquella tarde de 2013.
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La muerte tatuada en los huesos

Hay personas que son tuyas para siempre. Te impactan, te llegan y se quedan en tu corazón hasta el fin de los días. Selene Edine, para mí, es una de esas personas. Ha pasado mucho tiempo desde la primera vez que nos vimos y demasiado tiempo desde la última vez que compartimos frente a frente. Ahora, a kilómetros de distancia, seguimos conectando y conversando y su mirada, su sonrisa y su energía, como si jamás se hubieran movido del presente al recuerdo, permanecen delante de mí, tan claros como estas paredes que observo ahora, esta mesa y esta pantalla.

Que disfrutes de la foto y del poema.

Un abrazo. Sigue leyendo

Homenaje al Contagio

contagio2 contagio5contagio4Fotografías: Sergio Rosales Medina

 

I

Ignoro lo que ves cuando me miras
y no podría asomarme a ese espejo.
 
Me escondo para abrazar al pasado
detrás de tus ojos
 y lloro.
 
Tu corazón no sabe ya,
el desprecio todo se lo ha llevado.
 
Mi corazón si sabe aún,
y mi sufrimiento es mayor;
aún puedo recordar
que antes de la enfermedad
nos quisimos.

 

 

II

¿Dónde estás?
¿A qué tumba he de llevarte flores?
¿Quién te infectó de miedo y te llevó?
Y me dejó con este ser hostil
que en nada,
ni en la cosa más simple,
se parece a ti.

 

III

Maldito mundo cansado,
oigo chirriar tus ejes
en cada vuelta oxidada.
Y por las mañanas
mi verbo escupe herrumbre
y palabras envenenadas.
Maldito mundo cansado,
oigo la caída de tus mástiles
en cada patada de viento.
Y por las mañanas
la sangre pesa
como hecha de alquitrán.
Maldito mundo cansado,
qué mal huelen tus pústulas,
cómo rugen tus entrañas
¡Cómo tiemblas
cada noche!
Y haces que lo oscuro
me escame.
Me robas el sueño
y me tiras los amaneceres
a la cara.
Calcinas mi mirada,
entumeces mis garras quemadas,
y me quitas el olvido
para que la boca me sepa a mierda
cada mañana.
Cada mañana,
maldito mundo cansado,
tú finges vivir tranquilo,
tú finges salud eterna
y a mí me come la rabia.
 
http://www.youtube.com/watch?v=yLh16FLoHD4
 

Judith Bosch 2011

 

LUCES

nubes1 nubes2 nubes3Fotografías: Sergio Rosales Medina.

 

Las luces de la ciudad
hacen de estas nubes
una bucólica prolongación de las otras,
y de las otras,
y de las otras.
 
La noche vuelve a teñirse
de naranja espeso
y en frente vuelven a aparecer
las figuras recortadas:
montañas anteriores al nacimiento de todos,
iguales que las otras,
y las otras,
y las otras.
 
Explican sin hablar
que cambian los vivos
y los lugares nacen y mueren
-mil veces iguales-
cada día.
 
Crear únicos
a partir de lo que se repite
es lo fabuloso de la vida,
lo más difícil,
lo más extraño
y tal vez lo único importante.
 
http://www.youtube.com/watch?v=A0k3om85pSc
 

 

Judith Bosch 2011

 

 

Homenaje a los cambios

4083615431_5e351d6d8a_b 4093144853_ec4c581277_b  Fotografías: Esther González González

I

Correr, gritar, mover, romper, golpear, son verbos sordos.
La rabia vomita colgada desde el acantilado,
y hacia arriba vuelan los pájaros negros,
arriba tiembla el cielo,
arriba se desgranan las nubes
igual que frutas malditas.
Corro, grito, muevo, rompo y golpeo,
y nada sale bien aquí dentro.
Alguien dijo que soy un huracán
condenado a destrozar lo que quiero.
Que debo estar tranquila,
hablar y pensar menos.
Que la ira se combate con sol
y silencio.
Corro, grito, muevo, rompo y golpeo,
y todo lo hago mal.
Los caminos se han borrado,
las aves muertas agitan sus alas.
Ya no quedan más blancos que partir
bajo los brazos del miedo.

 

II

Mi destino
acaba aquí,
encima de estos muebles viejos,
bajo este techo de madera.
Más allá corren las nubes
sobre el cielo de una ciudad cualquiera
y susurran los relojes
ecos de las horas venideras,
y retozan las vendimias,
y revolotean las golondrinas.
 
Los colores me escupen en la puerta;
no soy nada, soledad,
enmarcada 
entre cuatro paredes y dos cortinas.
Las ausencias
-allá lejos,
junto a la realidad, ficción ahora-
“están” en todo lo que vive,
palpita,
mientras yo,
apoyada en la ventana,
muero.
 

III

Dentro de cada uno hay una tormenta, personal e intransferible, y un refugio con una sola plaza, a veces frío igual que un témpano de hielo vagando por el infinito.
Dentro de cada uno, en un compartimento estanco para que no huyan los secretos, empiezan y acaban mil hambrunas, y detrás, muy abajo, existe una caja insonora que esconde todos los truenos del mundo.
Dentro de cada uno hay un hueco vacío que sólo pide llenarse con viento, y tres limas afiladas que cortan en pedazos todos los intentos.
Dentro de cada uno hay un reguero de oscuridad con línea directa hacia el abismo.
Por eso,
Las batallas que nos harán más fuertes,
las batallas que valen la pena,

siempre,
deben pensarse lejos,
deben librarse
afuera.

 

http://www.youtube.com/watch?v=ZEABLcw4vt0

Judith Bosch 2010

Momentos Perdidos

7386573586_230d1c26df_kFotografía: Esther González González.

 

Me quedo sin palabras,
detrás de la mirada que apagas,
sobre la piel de las colinas,
sólo permanece el silencio.

No hay candelabros
y el tiempo está herido.
la noche vuela
bajo las nubes negras,
como un pájaro de cartón.

No sopla el viento;
todo está quieto:
sereno equipaje
que el horizonte guarda.
Mis sueños duermen,
tendidos en el suelo.

Olvido a qué sabe el frío;
olvido traer cerillas
para buscar a la nostalgia.
Me olvido ya de estar contigo.
Recuerdo que dijo el olvido:
“No más momentos perdidos
que me reclames luego”.

 

http://www.youtube.com/watch?v=IBSmgPxsIcA

Judith Bosch 2010

Apuntes sobre la nostalgia

NostalgiaIII

nostalgiaIImagenes de la fotógrafa y artista plástica Magdalena Medina Benítez.

I

Brindo por ti;
hoy me miro
y te observo en el espejo,
y te entiendo, créeme;
sé que marchar es duro,
sé que prefieres quedarte,
hacerte un ovillo;
una bola de miedo
pegada al recuerdo.
 
Brindo por ti;
sonrío y te dejo estar,
sin reproches, y te digo:
“no me pesa tu miedo a volar”,
y no miento,
y no espero respuestas.
 
Brindo por ti;
acaricio tu cabello liso,
bobo, y escondo mis canas.
¡Ah! no te conté;
mientras colocabas manías viejas
en maletas, y recogías los sueños
de los suelos, y una caja grande
doblada en el altillo
para meter los desguaces
de la inocencia,
el tiempo
sin querer
pasó.

II

Las cenizas se levantan de tanto en tanto. Energen de las aguas como paulonias de flores grises. Y los huesos, finos hilos de polvo que amontonó el recuerdo, se arrastran hasta nuestros dormitorios para cuidarnos el sueño.
De tanto en tanto no hay una distancia tan larga entre los vivos y los muertos; aquellos que fuimos ayer, los niños que a nada temían, las manos tiernas que coleccionaban grillos, también murieron.

III

La nostalgia es un adiós
-de ida y vuelta-
que duele cuando va,
-quema-
cuando aún no se ha marchado,
vacía el pecho
cuando regresa.
 
La nostalgia juega a las cartas
con cinco barajas de excusas
para no quedarse sin ases.
 
La nostalgia no necesita
tiempo ni lágrimas
que la lloren,
-ni testigos-
ni siquiera pacientes
que la maldigan.
 
La nostalgia no necesita
corazones que le presten casa.
 
Ella sola,
junto a un cristal empañado,
un poco de lluvia,
y los recuerdos que estén a mano,
ya tiene de sobra.
 
http://www.youtube.com/watch?v=sDCljh8ZYWs
 

Judith Bosch 2010